Como no puedo dormir, aprovecho para ofreceros una nueva entrega de nuestra serie de actas de gira, en esta ocasión la que recoge los sucesos acaecidos en Murcia, sala 12 y Medio, el 29 de Enero de 2011.
En este viaje hemos contado con la compañía de nuestros compinches de sello, los Edredón, que son una gente muy maja que toca un montón de botones en sus conciertos.
- Playlist de furgoneta (en orden cronológico):
1. Grinderman. Grinderman 2
2. Depeche Mode. 101
3. Slowdive. Souvlaki
4. The Cure. Pornography
5. Neil Young. Zuma
6. Nick Cave & The Bad Seeds. Abattoir Blues
7. Talking Heads. Stop Making Sense
8. The Posies. Frosting On The Beater
9. Wolfmother. Cosmic Egg (puede que fuera el otro, la verdad...)
10. Boat Beam. Reincarnation.
- Lo mires como lo mires, cargar la furgoneta sigue sin molar.
- En el viaje de ida, algunos se culturizan leyendo, aprovechan para escuhar música (nótese la distinción con la cultura), sestean o disfrutan del paisaje. Otros vivimos en el terror.

- La causa del terror no es otra que los ronquidos de un batería sentado a tu lado.

- En contra de la opinión de muchos, los músicos en ruta comemos donde podemos, y cuando podemos. Pero eso sí, nuestras natillas tienen galleta Fontaneda.

- La ventaja de no llevar un técnico de sonido loco a bordo es que el GPS funciona correctamente, y te lleva hasta la puerta del Hotel, y después hasta la puerta de la sala. Sorprendente, un triunfo.
- Una vez terminada la prueba de sonido, algunos aprovechan para dormir y otros para mantener largas conversaciones telefónicas que sirven para romper el hielo, pero al final todos nos reunimos para cenar en el bar Las Morcillas. Extraño nombre, porque todos salimos oliendo a sepia.
- Antes de tocar, se viven los típicos momentos de hermandad en el camerino, que nos permiten descubrir otra de las muchas taras que sufren los baterías, y es que les cuelgan los pies.

- Los Edredón se marcan un concierto poco menos que épico, con una interesante bailarina en pequeña fila. Gracias a la ley anti-tabaco, el local se llena de un extraño olor a sepia, de origen desconocido.
- Tocan los Havalina. No me termino de enterar muy bien de lo que pasa, porque tengo un catarro del uno, y se me ha taponado un oído, pero parece que Manuel y Javi no se lo están pasando mal, así que me vengo arriba. Tanto, que me cargo la correa del bajo y termino tocando Desinspiración en plan Peret, con el bajo a lo rumbero.
- Si puntúa uno, puntúa el equipo. Resultado final: 0 puntos.
- No os preocupéis, que el hotel tiene parking. Mira, metéis la furgoneta así, entre la pared y estas columnas... ¿Es muy larga? Bueno, yo creo que cabrá. Nada, nada, cuando vengáis luego os acompaña el del turno de noche y os abre, sin problemas. Resultado final: nos quita el sitio un grupo heavy que ha terminado antes el bolo. Gracias, señores del hotel, sin problemas.
- Buenos días. Buenos días. ¿Algún sitio para desayunar por aquí cerca? Sí hombre, el bar Las Morcillas. 8 pinchos de tortilla y una virgen con unas luces muy raras después, nos ponemos de nuevo en ruta hacia casa.

- En el viaje de vuelta la furgoneta es un lugar desprovisto de vida. El único sonido apreciable son los ronquidos del batería y el remolino del depósito de combustible, porque el vehículo no consume gasoil, lo devora.

- Finalmente, llegamos sanos y salvos al local, deseosos de descargar la furgoneta para así poderla cargar de nuevo en la próxima ocasión. Pero con la satisfacción del deber cumplido, eso es así.
En este viaje hemos contado con la compañía de nuestros compinches de sello, los Edredón, que son una gente muy maja que toca un montón de botones en sus conciertos.
- Playlist de furgoneta (en orden cronológico):
1. Grinderman. Grinderman 2
2. Depeche Mode. 101
3. Slowdive. Souvlaki
4. The Cure. Pornography
5. Neil Young. Zuma
6. Nick Cave & The Bad Seeds. Abattoir Blues
7. Talking Heads. Stop Making Sense
8. The Posies. Frosting On The Beater
9. Wolfmother. Cosmic Egg (puede que fuera el otro, la verdad...)
10. Boat Beam. Reincarnation.
- Lo mires como lo mires, cargar la furgoneta sigue sin molar.
- En el viaje de ida, algunos se culturizan leyendo, aprovechan para escuhar música (nótese la distinción con la cultura), sestean o disfrutan del paisaje. Otros vivimos en el terror.

- La causa del terror no es otra que los ronquidos de un batería sentado a tu lado.

- En contra de la opinión de muchos, los músicos en ruta comemos donde podemos, y cuando podemos. Pero eso sí, nuestras natillas tienen galleta Fontaneda.

- La ventaja de no llevar un técnico de sonido loco a bordo es que el GPS funciona correctamente, y te lleva hasta la puerta del Hotel, y después hasta la puerta de la sala. Sorprendente, un triunfo.
- Una vez terminada la prueba de sonido, algunos aprovechan para dormir y otros para mantener largas conversaciones telefónicas que sirven para romper el hielo, pero al final todos nos reunimos para cenar en el bar Las Morcillas. Extraño nombre, porque todos salimos oliendo a sepia.
- Antes de tocar, se viven los típicos momentos de hermandad en el camerino, que nos permiten descubrir otra de las muchas taras que sufren los baterías, y es que les cuelgan los pies.

- Los Edredón se marcan un concierto poco menos que épico, con una interesante bailarina en pequeña fila. Gracias a la ley anti-tabaco, el local se llena de un extraño olor a sepia, de origen desconocido.
- Tocan los Havalina. No me termino de enterar muy bien de lo que pasa, porque tengo un catarro del uno, y se me ha taponado un oído, pero parece que Manuel y Javi no se lo están pasando mal, así que me vengo arriba. Tanto, que me cargo la correa del bajo y termino tocando Desinspiración en plan Peret, con el bajo a lo rumbero.
- Si puntúa uno, puntúa el equipo. Resultado final: 0 puntos.
- No os preocupéis, que el hotel tiene parking. Mira, metéis la furgoneta así, entre la pared y estas columnas... ¿Es muy larga? Bueno, yo creo que cabrá. Nada, nada, cuando vengáis luego os acompaña el del turno de noche y os abre, sin problemas. Resultado final: nos quita el sitio un grupo heavy que ha terminado antes el bolo. Gracias, señores del hotel, sin problemas.
- Buenos días. Buenos días. ¿Algún sitio para desayunar por aquí cerca? Sí hombre, el bar Las Morcillas. 8 pinchos de tortilla y una virgen con unas luces muy raras después, nos ponemos de nuevo en ruta hacia casa.

- En el viaje de vuelta la furgoneta es un lugar desprovisto de vida. El único sonido apreciable son los ronquidos del batería y el remolino del depósito de combustible, porque el vehículo no consume gasoil, lo devora.

- Finalmente, llegamos sanos y salvos al local, deseosos de descargar la furgoneta para así poderla cargar de nuevo en la próxima ocasión. Pero con la satisfacción del deber cumplido, eso es así.