domingo, 13 de septiembre de 2009

Sold Out.

Las palabras "sold out" son algo que no estoy seguro de haber conocido en la historia de esta banda, y más aún tratándose de una sala con un aforo como el del Sol, no enorme pero sí significativo. En cierto modo, todo el equipo Havalina (banda, staff, discográfica, oficina) sentimos el viernes que aquello era un peldaño más, que hay un antes y un después de aquella noche. Teníamos muchas ganas de este concierto, y nos sorprendió mucho y muy gratamente que hubiera tanta gente que compartiera esas ganas con nosotros.

Creo que la felicidad absoluta era patente en nuestras caras, así que no añadiré mucho más: tan sólo nuestro más hondo agradecimiento a todos los que cada día nos apoyáis. La música es un hermoso compromiso entre el músico y el oyente, y podemos decir abiertamente y llenos de satisfacción, que sentimos que tanto uno como otro están cumpliendo con su parte.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Lo que vale un peine.

Se suele decir, y con bastante acierto, que uno no sabe apreciar lo que tiene si no lo ha trabajado antes. Como suele decir un buen amigo mío y compañero de profesión, antes de estar en lo alto hay que haber "comido barro". Para algunos, la cantidad de barro comido es ingente, pero en cualquier caso, lo importante siempre, ya te encuentres entre los más afortunados o los menos agraciados del lado del éxito o del desconocimiento, es no perder la perspectiva de dónde está uno y qué le está pasando.

En nuestro caso particular, nunca hemos sido especialmente afortunados en muchas cosas, pero al mismo tiempo siempre hemos tenido motivos para alegrarnos y querer seguir adelante a pesar de todo. Supongo que en el fondo somos personas constructivas y optimistas, y por este mismo motivo, las mismas cosas que a otros desanimarían a nosotros nos han dado fuerzas para seguir adelante.

En el 2001, cuando empezamos ensayar en lo que entonces era nuestro nuevo proyecto, soñábamos con nuestra primera ocasión de mostrarlo en directo. Eso sucedió al cabo de unos meses, y a partir de ahí empezamos a actuar regularmente en el circuito de salas madrileñas. Muchas de ellas (como Siroco, Café la Palma, el Limbo, Moby Dick...) nos acogieron con los brazos abiertos y nos dieron la oportunidad de hacernos a nosotros mismos y empezar a darnos a conocer entre un círculo reducido de personas. Allí surgieron nuestros primeros contactos y poco a poco fuimos ampliando ese circuito de salas a otras como el Moe y la Moe, Costello Club, El Sol, Wurlitzer Ballroom, e incluso en ocasiones puntuales hemos tenido la suerte de tocar en salas de mayor aforo, como la Sala Heineken (en la que hemos tocado ya cuatro o cinco veces) , Galileo Galilei, Joy Eslava, o el mismísimo Teatro Circo Price.

Todas estas cosas han ido creciendo siempre lentamente, pero sin pausa. Es muy grande tener la oportunidad de tocar en lugares grandes y/o bonitos como Joy Eslava o Circo Price, pero nada de ésto ha sucedido rápido ni fácil. Son ya casi ocho años desde que empezamos, y si hay algo que tengo bien claro es que nadie nos ha regalado nada. En general, en la música a nadie se le regala nada, y si se hace, siempre lleva una contrapartida negativa asociada; que te regalen las cosas es un arma de doble filo, siempre. Muchos de los artistas que son "regalados" no suelen durar demasiado tiempo, y la mayoría no gozan de una buena credibilidad... ¿Dinero? Quizá sí. Pero el dinero se puede conseguir de muchas maneras, y no da la felicidad por sí solo. La suma de credibilidad, orgullo y confianza en lo que uno hace sí que la da, y éso, alentado por una situación económica llevadera, genera la felicidad y la satisfacción del artista; porque sí, es verdad que el dinero es importante, sobre todo porque si uno no lo gana con la música, entonces tendrá que buscar otra actividad paralela donde sí lo gane, que probablemente consumirá mucho tiempo y energía, y entonces el esfuerzo posible que se pueda invertir en la música será menor.

En definitiva, todo esto viene a ser como un círculo vicioso, como la pescadilla que se muerde la cola: las personas que tienen que trabajar en cualquier otra cosa para poder subsistir mientras hacen su música por otro lado tienen un serio inconveniente en la falta de tiempo y energía para sacar adelante sus proyectos artísticos, y así, algún día, poder dejar esos trabajos abrasivos y dedicarse enteramente a su arte. Y por otro lado, sucede que las personas que nunca necesitaron trabajar en otra cosa (en definitiva, que nunca comieron barro), en la mayoría de los casos no han desarrollado esa capacidad de esfuerzo y sacrificio necesarias para lograr una carrera artística longeva y creíble, sobre todo lo segundo. Es algo que yo al menos veo claramente en algunos artistas: sé perfectamente cuándo se lo han tenido que trabajar de principio a fin, y cuando, por el contrario, se lo han dado todo masticado. Se nota mucho en los directos: ¿actitud frente al trabajo, seriedad, constancia?. Una persona así sería capaz de sacar adelante un show pase lo que pase; sin embargo, he visto a muchos artistas que, por no tener una sola de las múltiples condiciones óptimas para el desarrollo de un buen show (buen sonido, buen ambiente, buen público, haber descansado, tener bien la voz, etc) se arrugan y lo echan todo a perder. Cuando uno ha trabajado y se ha esforzado en conseguir lo que tiene, desarrolla mañas para salvar todos esos obstáculos y todos los que puedan venir, ofreciendo siempre un show decente pase lo que pase. Es lo que suele conocerse como ser un profesional, y sólo se puede dar cuando uno sabe lo que vale un peine.

martes, 1 de septiembre de 2009

Haciendo los preparativos

Hoy hemos empezado a ensayar el repertorio que tocaremos este viernes 11 en la Sala Sol. Hemos seguido trabajando durante todo el verano, pero más en otros menesteres, como la creación de algunas canciones nuevas para renovar un poco el aire, o colaboraciones chulísimas como la que hemos grabado con Boat Beam para Bandalismo.net, que dentro de unos días verá la luz.

Si hay algo que hemos tenido en mente durante todos estos meses de gira con nuestro nuevo disco bajo el brazo, es que todos los conciertos fueron cortos, muy a nuestro pesar. Pero no fue así porque nosotros no quisiéramos tocar más, sino porque muchas veces, la propia logística, o la simple jerarquía existente en festivales y eventos similares, ha hecho que tuviésemos que ofrecer un show de una duración determinada, generalmente muy breve.

Dado que éste es nuestro concierto (¡por fin!) hemos decidido estirar todo lo posible el tiempo que nos permita la Sala el Sol. A nosotros lo que nos gusta es sudar la camiseta, entregarnos al máximo, y sobre todo que las personas que vengan a vernos sientan que su tiempo y su dinero fueron ampliamente recompensados. Nuestras canciones cada vez son más largas, porque hace tiempo que decidimos que no teníamos prisa en acabarlas. Y por lo tanto, los conciertos cada vez requieren más tiempo. En total, tocaremos aproximadamente dos horas: "Imperfección" al completo y la mayor parte de "Junio", más alguna que otra sorpresa y/o novedad. Y éso, porque la logística sólo permite un máximo de dos horas; de no ser así, aquí hay canciones y discos para tocar y tocar ;)

No será éste uno de esos conciertos promocionales donde uno intenta dar una muestra de sí mismo, que sea contundente pero ligera a la vez. Es un concierto para el disfrute interno, para los que estamos y los que estáis dentro del meollo. Nunca será suficiente para nosotros, y nunca estaremos lo bastante agradecidos a las personas que nos dan su apoyo incondicional día a día.

Ah, y otra cosita más. Tendremos camisetas y chapas nuevas, todas con diseños hechos por mi hermano José Juan Cabezalí. Gatos y más gatos, y sobre todo mucho que decir y que demostrar encima del escenario. ¡Os esperamos!


martes, 14 de julio de 2009

La emoción de hacer felices a los demás.

En estos años he conocido a varias personas, que sabiéndolo o no, hacen felices a otras personas con su música. Yo mismo puedo decir abiertamente que toda la música que escucho y me gusta me hace feliz: generan pequeños y grandes momentos de placer en mi vida, absolutamente irrepetibles. Ahora mismo escucho a Wilco mientras escribo esto, y pienso lo mucho que me gusta escuchar a Wilco mientras escribo o leo, y lo muchísimo que disfruté hará cosa de un mes y medio en el concierto que ofrecieron en el Teatro Cervantes de Málaga.

El otro día tocamos en el Festival de Ojén (Málaga), el Ojeando 2009. Teníamos la difícil tarea de tocar en un lugar muy alejado de nuestro hogar, a una hora un tanto extrema (cerca de las 3 de la mañana) y después de un grupo con enorme repercusión como son Lori Meyers. Que se iría mucha gente tras el concierto de Lori Meyers era algo con lo que contábamos, y que efectivamente sucedió (aunque igualmente quedó por allí bastante gente) pero con lo que no contábamos y sí sucedió, es que muchos de los allí presentes conocían nuestras canciones, las cantaban, y sonreían abiertamente ante la posibilidad de vernos tan de cerca, en directo, en una noche tan agradable... en definitiva, en ese momento estaban siendo felices. Y probablemente ya lo habían sido escuchando alguna de nuestras canciones en su casa, o en un bar, o en la radio...

Nosotros éramos conscientes de eso mientras tocábamos, y éso hizo que lo disfrutásemos tanto. Ha sido realmente grato, y creo que ha quedado en la memoria de la banda como uno de los mejores conciertos de nuestra vida. Yo tuve momentos de verdadera emoción, interna y externamente, y creo que es en esa clase de situaciones cuando me alegro tanto de seguir con esto, y de estar tan bien rodeado como estoy.

Puntualmente me sorprende conocer a artistas que, llegando a mucha más gente que nosotros, no sean felices de saber que están haciendo felices a otras personas; supongo que es porque no son conscientes de ello, o porque lo que realmente esperan es una gloria mayor (¿qué gloria mayor hay que hacer feliz a uno mismo y a los demás?) Sí estoy seguro de que si algún día me pasara eso a mí, es que las cosas tendrían que estar yendo realmente mal. No hay felicidad más grande en todo esto, y creo que se ha convertido en un objetivo cumplido en mi vida, que de ahora en adelante sólo podrá crecer.

viernes, 26 de junio de 2009

Havalina: casi ocho años dando la tabarra.

Y lo que nos queda...

Este domingo en La Casa Encendida haremos un concierto muy especial. De hecho, es tan especial, que me emociono sólo de pensarlo, y es que tocaremos canciones tan antiguas que el otro día, mientras las ensayábamos, apenas podía acordarme de las letras. Y estará Charlie ese día, el mismo Charlie Bautista que fundó Havalina conmigo allá por 2001, después de haber estado tocando juntos en otros proyectos durante un par de años.

Tocaremos temas de todos nuestros discos. En concreto, tres temas de Uncoloured Songs, dos de From Bed to Bed, uno de A Woman or Two, tres temas de Junio, y otros tres de Imperfección. Y tendremos también a mi hermana, Celia, ejerciendo de narradora (porque sí, tenemos toda una historia que contar), e interactuando con los niños; he tenido que llamarla a ella porque a mí los niños se me dan regular :)

Os esperamos!

lunes, 22 de junio de 2009

Very Important People

La mayoría de conciertos donde el público se compone total o casi totalmente de invitados (es decir, gente que no paga entrada) suelen ser aquellos en los que el silencio y el respeto al que está encima del escenario brillan por su ausencia. A su vez, la mayoría de los nombres que aparecen en las listas de invitados de los conciertos pertenecen a personas que trabajan en la industria de la música: no sé quién de tal o cual discográfica, éste o aquel manager y sus colegas, el crítico musical de la revista de moda, etc. Son estas personas las que mueven el cotarro en algunos sentidos, y son, en muchos casos, a su vez las mismas que hacen que las personas que sí han pagado por ver un concierto tengan que sufrir la ausencia de silencio en el mismo.

En los festivales, suelen pulular por los camerinos y las zonas V.I.P., bebiendo y comiendo, y charlando amigablemente entre ellos, aunque en el fondo, rara vez sean amigos, y no exista un verdadero aprecio entre ellos. Es frecuente verles abrazarse efusivamente, sobre todo a medida que avanza la noche; a dicha costumbre se la conoce como el abrazo del músico (de ahí la frase “eres más falso que el abrazo de un músico”) pero, como podéis ver, no sólo se produce entre los músicos propiamente dichos, sino también entre la gente de la industria musical. De hecho, imagino que en general el abrazo del músico se dará frecuentemente en todo tipo de ámbitos artísticos, aunque yo sólo he venido hoy aquí a hablar de lo que conozco. Y vaya si lo conozco.

Trabajar en la industria musical les permite codearse con gente importante, y a su vez, esto les hace sentirse importantes. A veces llegan a pensar que son más importantes que el músico, o incluso que la propia música. Y es que claro, son Gente Muy Importante.

Una curiosa de esta gente de la industria es que sueles verles en un montón de conciertos, pero rara vez prestan atención a lo que está pasando encima del escenario. En los festivales no suelen salir de la zona V.I.P., y en los conciertos en salas, rara vez abandonan la barra; pero eso sí, luego fichan, llegan a acuerdos, hacen, deshacen, critican, se pelean y además, sacan dinero de todo ello (o no).

Naturalmente, y por fortuna, existen muchas honrosas excepciones a todo esto que comento; también hay gente maravillosa en la industria, gente que trabaja para que la música siga adelante y creciendo. Ellos también tienen una misión imprescindible en todo el asunto: no son nada sin el artista, pero el artista tampoco sería lo que es sin ellos. El negocio de la música es necesario para que la música se extienda. Los promotores, los críticos, los managers, todos son necesarios, pero muchas veces desearía que fuese otro su comportamiento. Y que prestaran un poco más de atención a lo que realmente importa, y no tanto a todo el petardeo y el mamoneo innecesario que se traen. Y sobre todo, que respeten, y que sepan que ellos no son nada en comparación con la música, que ella estaba primero.

Y ésa es precisamente la buena noticia: la música siempre estará ahí, y será más importante, pase lo que pase. Y seguirá haciéndome y haciéndonos felices, a pesar de todo.

lunes, 8 de junio de 2009

Por la noche.

Conciertos vacíos. Ver como otros despuntan mientras tú sigues ahí. Ellos llenan salas pero tu manager sigue teniendo que pelear para que apenas puedan dejarte tocar. Trabajar y trabajar, pero no tener resultados tangibles. Todas esas cosas hunden el ánimo de uno, lo sé. Hacen que te plantees las cosas, y que te preguntes a ti mismo si no has tenido ya suficiente.

Pero no, hay algo que hace que nunca sea suficiente. Hay algo que está por encima de todo eso, y es el profundo placer de hacer música. De disfrutar haciendo algo en lo que uno cree, por encima de todo, y de todas las cosas. Es un sentimiento mucho más profundo que el éxito o la popularidad. Admito que a veces es difícil discernirlo entre tanta presión por querer salir adelante, tanto hablar de aquello como si de un producto se tratase: contar las entradas vendidas en cada concierto, las entradas recibidas en el myspace... todo ello te distrae de ese sentimiento hondo, pero cuando consigo abstraerme, es como si entendiera perfectamente qué hago aquí y por qué seguimos, a pesar de todo. Es algo que te hace temblar por dentro y por fuera, y que lo llena todo, y que me hace saber que estaré ahí siempre, con éxito o sin él.

Hoy (o mejor dicho, ayer) fue el cumpleaños de Javier, batería de Havalina. He estado pensando en qué regalarle, y de momento, creo que el mejor regalo posible es hacerle saber que él es muy responsable de que yo sea un tipo tan feliz y me sienta tan contento con todo esto que estamos haciendo, y que nos está pasando. Nunca ha sido fácil, y no creo que lo sea jamás. Siempre hemos nadado contra corriente, siempre hemos hecho lo que creíamos a pesar de todo y de todos, y nunca hemos sido verdaderamente apoyados por la prensa, los medios, o la masa en general. Nunca ha habido un camino fácil que recorrer. Pero ello no ha hecho que nos vengamos abajo, sino más bien todo lo contrario. Nos ha enseñado que hay un camino, y sólo uno, y es el que uno siente que debe tomar, aunque sea el camino largo y difícil. Es un camino bello, sin embargo, del que estamos disfrutando. Somos gente feliz. Tenemos algo tocando que creo que muy pocas bandas tienen.

Estoy muy orgulloso de todo y de todos, y muy agradecido a toda la gente que hace que todo esto sea posible. Los que vienen a vernos tocar, los que nos escriben para decirnos lo mucho que aprecian nuestra música. En definitiva, la gente que te hace saber que estás cumpliendo la misma función hacia ellos que otros (tus artistas favoritos) han cumplido hacia ti. Que estás cumpliendo con tu labor en la música, haciendo que la rueda siga, contribuyendo a una causa. Que eres un pequeño granito de arena dentro de una montaña enorme. Compararse con los demás granos de arena no tiene sentido. Cada uno tiene su camino, su función. La envidia es un sentimiento malsano que quiero mantener alejado de mí. Disfrutemos del momento presente, sigamos haciendo música, para nosotros y para quien la quiera escuchar, que poco a poco y por suerte, comienza a ser cada vez más y más gente.

De nuevo, y sin querer parecer pesado o demasiado afectado, gracias a todos por todo. Los de dentro y los de fuera de todo esto, a todos mi más sincero agradecimiento.